Encastada corrida de Mondoñedo rebasó a la terna. Impecablemente presentados, los toros de don Fermín ostentaron poder, raza y complicaciones propios de su encaste. Eduardo Gallo cortó una oreja que no paseó. La gente abarrotó la plaza de Marruecos en frígida tarde de no hay billetes…
(Desde Bogotá, Colombia, textos y fotos de Juan Medrano Ch. Especial para la revista Fiesta Brava y Perú Toros)
Fue una corrida magníficamente presentada, en el clásico tipo Contreras; un toro bajo de agujas, predominantemente negro de capa, hondo y muy discreto de cara; correoso, duro, vivaz y cicatero, únicos y sin calco. Estos mondoñedos no se parecen en nada a los toros que normalmente saltan a las plazas más renombradas del mundo. Los contreras son especie en extinción, últimos bastiones de casta bravía y soporte indiscutible de la fiesta de los toros.





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