"Andrés Roca Rey llenó la plaza, debutó, formó la marimorena, indultó a “Incógnito”, y se fue por la puerta grande...". Así escribió el gran aficionado colombiano Dr. Jorge Arturo Díaz Robles de la actuación del joven maestro.
(Edición: Carlos Pardo)

Andrés Roca Rey, ha llegado a la fiesta como un vendaval. Desde sus primeros escarceos novilleriles parece nacido para el triunfo. Torero de todo toro y de toda plaza. Tauromaquia larga cuajada de recursos sorprendentes para su edad, y matizada con opciones emocionales en cada caso. Canónico cuando se puede, bullidor cuando toca y alegre siempre. Sereno en el arrojo. Eficaz en la técnica. Preciso en la lidia. Parece además bendecido por la buena suerte. Hoy entró a la monumental, montera en mano y sin una mueca, ligó dos faenas de variedad y emoción. Delantales, verónicas, revoleras, espaldinas, faroles, caleserinas, chicuelinas, largas, cambios estatuarios por pecho y espalda, derechas en redondo, naturales en círculo, de rodillas y de pié, al derecho y al revés, forzados, firmas, arrucinas, luquesinas, molinetes, trincheras… mejor dicho todo el catálogo. Frente el tercero que vino a menos y ante el indultado sexto con el cual llevó la plaza al paroxismo, al pasodoble “Feria de Manizales” y a la gritería de ¡Torero, torero!...