lunes, 27 de abril de 2020

No habrá fiestas patronales en el Perú profundo

"Son el motor económico que sostiene a la población a lo largo del año". 

(Por: Pablo Gómez Debarbieri / Foto: Perú Toros)


Lunes, 27 de abril del 2020 / Este año, las fiestas patronales del interior del Perú se reducirán drásticamente o se cancelarán. Dichas fiestas, en el mundo rural andino, no son solo celebración religiosa; tampoco se limitan a organizar espectáculos, trascienden ampliamente el simplista y peyorativo concepto romano de 'panemet circenses'. Aparte de satisfacer devoción y necesidad espiritual - bastante más honda en el interior que en las grandes ciudades-, son el motor económico que sostiene a la población del Perú profundo a lo largo del año.

Dentro del desastre de la epidemia, debería tomarse conciencia del peso económico de esas fiestas que probablemente no se darán en el 2020, afectando a los peruanos menos favorecidos.
-Devoción- 

No es baladí para esos compatriotas. Pocos citadinos y costeños han acudido alguna vez a fiestas patronales en la sierra, salvo los que pertenecen a familias de inmigrantes establecidos en la costa. Por ello, muchos no logran aquilatar su importancia para los habitantes de las ciudades andinas; allí, devoción religiosa, aceptación social y pertenencia a la comunidad se entremezclan. Su profunda creencia en el santo patrón y lo que esperan de él a lo largo del año, silo veneran adecuadamente y con fe, sorprenderían a muchos. Aquellos que emigraron al extranjero o a las grandes ciudades retornan a su lugar de origen, una vez al año, para celebrar sus fiestas y ver a la familia. Muchos de ellos, conjuntamente con los más afortunados del pueblo, son nombrados por los pobladores como mayordomos, alferados o capitanes de plaza - el apelativo varía de región en región-y son los encargados de organizar y financiar las festividades.

-Los espectáculos- 

Además de procesiones animadas por diversas bandas y danzantes, que son un espectáculo en sí mismas, se celebran conciertos, bailes, peleas de gallos y corridas de toros. Un conjunto insustituible y cada vez de mayor categoría.

En los distritos andinos, las ciudades están rodeadas por amplias zonas agropecuarias. La población dedicada a labores del campo es la menos favorecida económicamente y no la pasa precisamente bien. 

Para ellos, esa semana de fiestas, procesiones y espectáculos es un bálsamo que renueva su vitalidad. La mayor parte de esos espectáculos son gratuitos o con entradas por debajo del costo, gracias al financiamiento de los mayordomos. 

-La economía- 

Además de fiestas y espectáculos, se celebran ferias comerciales en las que los de la zona ofrecen sus productos. Junto con ellos, comerciantes que viajan de feria en feria ofrecen artículos diversos a los que los pobladores lo- cales no podrían acceder de otra manera. Los del pueblo y el campo circundante acuden masivamente a esas ferias. 

Todo ello mueve la agricultura, la artesanía, el transporte, los hoteles, albergues, restaurantes, puestos de comida eventuales y las tiendas de la ciudad, dinamizando la economía local y permitiéndoles sostenerse el resto del año. 
Esos pobladores andinos de zonas rurales, este año sin fiestas patronales, deberían ser tomados en cuenta.